Hacía tiempo que no me reía tanto. Prácticamente pasamos una hora riéndonos de nuestros propios chascos y situaciones incómodas de nuestras vidas. Gracias a la dinámica de grupo que realizamos salieron a relucir esos trapitos vergonzosos pero que, volviendo la vista atrás, nos causan mucha gracia.
Después de compartir esas vivencias, quise mostrarle a mis alumnos que en la vida hay momentos realmente vergonzosos, pero que sin embargo, luego pasan a ser una historia más que compartir con compañeros y hacer del momento algo agradable. Entonces, ¿por qué cohibirse a expresar nuestra opinión en público? sobre todo si esa opinión es importante para nuestra formación. Lo peor que podría pasar es que digamos algo que nos abochorne... gran cosa, he escuchado historias realmente bochornosas, de las cuales los mismos protagonistas se ríen.
Espero que luego de esta sesión la gente deje de lado "la pena" y se arriesgue a expresarse, más es la ganancia que la posible pérdida.
No está de más decir que el grupo me agrada mucho, ojalá aprendan bastante.
martes, 16 de enero de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario