domingo, 14 de enero de 2007

Jueves 11 de Enero

Sin darme cuenta caí en el juego de la comodidad... dada la apatía de arrancar las clases por parte de los estudiantes me vi "dando clases" como es tradición, hablando como por tantos años lo hice, mascándoles el contenido de la materia, mientras en silencio me dejaban toda la responsabilidad de su educación.

Pero reaccioné... y paré.

Definitivamente, para ellos es más cómodo estar callados desde sus pupitres, no tienen que pensar, no tienen que esforzarse... ¿será que reciben la instrucción que merecen? ¿será que pensar duele?

Para nosotros los educadores es cómodo también, no hay que estar pendientes del proceso, sólo decir lo que vas a decir y corregir exámenes... siempre se hace así, dia tras dia.

Me sentí realmente desanimado, pero se que es difícil luchar contra un hábito.

No hay comentarios: