martes, 27 de febrero de 2007

Lunes 26 de Febrero de 2007

Un taller con problemas cortos, preguntas directas y de fácil resolución. Pero sin haber estudiado lo normal es encontrar confusión, falta de tiempo y razonamientos erróneos. Lo peor del caso es que el problema que aparentaba más dificultad estaba prácticamente resuelto en un ejemplo del texto guía. ¿Qué demuestra ésto? Varias cosas:
a) Los estudiantes parecen estar habituados a sentirse "presionados" y bajo estrés para estudiar. Presentar un taller es mucho menos angustiante que presentar un exámen individual, razón por la cual se estudia menos para un taller que para un exámen. Por otro lado, tienden a poner más atención a las materias que suponen más riesgosas (no más difíciles), es decir, aquellas que parecen más fáciles o cuyos docentes son más flexibles, tienden a ser dejadas para "última hora".
b) "Las grandes ideas" son presentadas para evitar suspender el curso, no para mejorar el aprendizaje. Nuevos cambios, reformas y contrarreformas, son planteados para "evitar" la consecuencia NATURAL de no honrar los compromisos adquiridos.

Básicamente he (casi) llegado a la conclusión, que aún a la edad promedio de 19 años, la gran mayoría de nuestros estudiantes no son capaces de comprometerse de manera responsable consigo mismo. Sus compromisos se basan, principalmente, en cumplir por temor a una sanción externa a ellos. De igual manera, tienden a transferir la responsabilidad de sus faltas, a factores (metafísicos) también externos: mala suerte, falta de tiempo, y en el mejor de los casos, el olvido (tratado también como algo involuntario más allá de su control) de manera que todo el universo tiene responsabilidad de su estado... excepto ellos mismos.

Ciertamente hay sus excepciones, menos mal.

Tal vez un sistema basado en el compromiso no sea el adecuado para estudiantes de esa edad, pues parecen no poseer la madurez necesaria para afrontar las responsabilidades de sus acciones o de sus omisiones. Honrar sus compromisos no parece una meta lo suficientemente deseable como para tomarse las molestias que requieren. Siguen pensando sólo en la nota final, sin preocuparse en la forma "acordada" para llegar a ella.

"El compromiso sería una palabra hueca, una abstracción, si no involucra la decisión lúcida y profunda de quien lo asume."
Extraído del libro: Educación y cambio, de Paulo Freire.

Y me pregunto... ¿alguien leerá este blog?

sábado, 24 de febrero de 2007

Jueves 22 de Febrero de 2007

Alegría de tísico.
Después de una semana sin ver clases, este día se suponía que los estudiantes traerían dudas de los ejercicios propuestos. Sorpresa, nadie trajo nada, razón por la cual después de unos inútiles intentos por preguntar "cualquier cosa", se entregaron los resultados de la segunda parte del primer Taller. En resumidas cuentas, terminamos el segundo tema, no han practicado NADA DE NADA y el lunes es el taller... no hay que ser adivino para ver el fututo.
Por supuesto que una vez que se den cuenta que no respondieron a los compromisos mínimos para aprobar la materia, vendrán las quejas de todo tipo, las sabias opiniones sobre el sistema (que nunca antes se dieron) y las miles de excusas para explicar por qué no hicieron lo que se habían COMPROMETIDO a hacer. Pero ésa es la naturaleza humana.
Siempre hay sus excepciones, personas COMPROMETIDAS con su educación que responden ante sus propios compromisos de manera responsable, imagino que esas personas pueden dar una crítica acertada sobre el sistema educativo en prueba y por ellas vale la pena intentar todo de cero nuevamente si ese es el caso.
El semestre casi termina y la cosecha del mismo se vislumbra sin ninguna sorpresa. Y si me equivoco, entonces pregunto: ¿a alguien le ha sorprendido los resultados de sus esfuerzos? si la respuesta es NO, entonces reflexione bien... tiene mucho en que pensar.

jueves, 15 de febrero de 2007

Jueves 15 de Febrero de 2007

Si las clases hubiesen comenzado de la manera en que se dió hoy, ufff, ¡habríamos conquistado el mundo! Lástima que a veces sea la sombra del fracaso la que nos impulsa a hacer las cosas bien, pero a caballo regalado, no se le mira el colmillo.

Cuánta diferencia, hoy muchos querían participar, salimos a la hora en que los estudiantes quisieron y vimos el material previsto (¿estoy en el cielo?)

Aún así, hubo personas que no quisieron participar, no podrán decir que no tuvieron su oportunidad. No comprendo aún que los motiva a permanecer al margen de los acontecimientos, tal vez, al pasar el tiempo, puedan decírmelo.

Aunque tal vez el miedo a no pasar la materia fuera el motor que los impulsó a marcar la diferencia, espero que perciban que pueden hacerlo sin sentirse amenazados y que los resultados serán más dulces si provienen del impulso propio, más que de la amenaza exterior.

miércoles, 14 de febrero de 2007

Martes 13 de Febrero de 2007

Como docente que aprecia a sus estudiantes, me afecta que el proceso educativo no se produzca de manera eficiente. Sin embargo, si las trabas provienen de parte del estudiante, y éstos parecen no dispuestos a afrontarlas, debe entregárseles su parte de responsabilidad. Como he dicho antes, el proceso de aprendizaje es personal y privado, y mi persona es sólo un medio para lograrlo.

De ahora en adelante las discusiones dependerán de cuánto preparen su material, una mala preparación tendrá como consecuencia una mala discusión (relación causa, efecto) y no estaré allí para salvar la sesión, sino para indicar (en caso de no ser conocida) la falla.

Muchos tendrán sólo una oportunidad de aprender y obtener la nota que eligieron, así como pasar la materia, pero estoy seguro que ya están claros sobre eso, así que seguiremos sin sorpresas.

Lunes 12 de Febrero de 2007

Comenzamos dando los resultados de las actividades como COEVALUADOR y como COEVALUADO (Discusión)

Aunque no hubo sorpresas, hubo sensación de alarma (¡que alguien me explique eso!) Los registros coevaluativos que realizaron unos cuantos no llenaban los requerimientos mínimos necesarios para cumplir su propósito, y ni que decir de los resultados de las coevaluaciones. Lo interesante es que encontré mucha coherencia a la hora de ser "objetivos" con las observaciones.

Considero que las coevaluaciones, aparte de ser un instrumento muy útil al profesor, le otorga conciencia a los coevaluados sobre su propia actuación, de manera tal que la sorpresa desaparece del proceso evaluativo.

¿Qué tipo de educación mereces? ¿Qué tipo de educación recibes? Percibo que para la gran mayoría de mis estudiantes estas dos preguntas son inconexas.

Jueves 8 de Febrero 2007

Aunque la mayoría se sentía contenta por haber podido resolver los problemas de manera satisfactoria... adivinen... muy pocos leyeron sobre el tema a tratar esa clase. De igual manera arrancamos con Ley de Gauss, a lo tradicional.

Es una verdadera lástima, pues un factor fundamental entre los requisitos para poder aprobar la asignatura es la Discusión, y si no participan, no se aprueba la materia, y ellos lo saben.

Lamento que quieran ser sólo ingenieros de "papel".

martes, 6 de febrero de 2007

Martes 6 de Enero 2007

Y continuó el taller, me gustó el ambiente relajado con la que entraron. Nada que ver con las caras típicas de la presión del día anterior, y aunque no les fue permitido sacar nigún material impreso, las preguntas fueron escasas y el trabajo fue fuerte.

Poco antes de irnos, sorteamos las coevaluaciones del nuevo tema y dimos las pautas para comenzar el jueves Ley de Gauss. Ya que quedan sólo 28 estudiantes, espero que el cambio de actitud hacia la materia se haga patente en las discusiones venideras.

Lunes 5 de Enero 2007

El taller estaba trabajoso, nada fuera de lo tratado en clases. Ciertamente los 4 problemas cubrían todo el tema y cada uno de ellos había que analizarlo bien. Estaba consciente de que no muchos podrían terminarlo en hora y media, así que les prepáré una sorpresa.

Veinte minutos antes de terminar el taller recogí las evaluaciones, luego les anuncíé que al día siguiente podrían recomenzar dos de los cuatro ejercicios. ¿El propósito? que investigaran, que estudiaran cómo resolver los problemas que les resultaron más problemáticos.

En la vida real, la mayoría de los problemas se resuelven luego de meditar y de investigar lo necesario para su resolución. Buscar asesoría, bibliografía, antecedentes, es parte de un trabajo serio. Eso quise hacer, en pequeña escala, con este taller. Por supuesto, retornarán mañana con los conocimientos que hayan adquirido para replantear nuevamente dos de los problemas y tener una mayor probabilidad de resolverlos de manera exitosa.

Durante el taller observé las trabas que se les presentaba, y estaba seguro de que con una pequeña investigación, podrían superarlas, así que la prolongación del taller les alegró la tarde.

Antes de salir, les hablé sobre el verdadero valor de las evaluaciones. Nada de castigos, nada de miedos, la misión es aprender, y yo sólo lo facilito. Espero que en verdad les sea de provecho.

domingo, 4 de febrero de 2007

Jueves 1 de Febrero de 2007

Pues aún sin sorpresas, evidentemente los muchachos se tranquilizan al tratarlos de la manera acostumbrada: Una clase de unos 45 minutos, donde el profesor resuelve un ejercicio (pasito a pasito) y "vámonos a la casa porque tengo cosas mejores que hacer". Considerando que es la clase antes del taller, esperaba salir tarde ya que (imaginaba) estarían preocupados por aprender a hacer bien los ejercicios, recordemos que no salieron muy bien en el taller pasado.

¿Por qué retroceder a lo tradicional? Pues para demostrar que no importa el método que se utilice para adquirir conocimientos, siempre será una cuestión PERSONAL e ÍNTIMA la voluntad de superarse a sí mismo.

Sigo pensando que un método que se base en la interacción HUMANIZADA, siempre será mejor que un método sistematizado que ignore la interrelación e individualidad humana.

Tal vez el problema (a este nivel) es que ya están acostumbrados a tener una autoestima lo suficientemente baja como para dudar siempre de sus pensamientos y opiniones, para dar completa autoridad al profesor sobre su destino (merecida o no, según su santo criterio) y para esperar que las circunstancias (que los Dioses les impongan) sean favorables. En otras palabras, contando con la "suerte" más que con la acción de sus propias voluntades.

Cuando "deseo" superarme a mi mismo, me pongo a prueba, me arriesgo a equivocarme, y sobre mis errores, construyo nuevas habilidades, sobretodo si se me es permitido equivocarme y corregirme a mi mismo sin consecuencias irreversibles. Pero para esto debo confiar en que PUEDO mejorar, PUEDO equivocarme y sin embargo SIGO SIENDO una persona querida y apreciada, y hasta a veces ADMIRADA por mi capacidad de ser cada día mejor que ayer.

Nuestras evaluaciones sirven para DIAGNOSTICAR un proceso, nos ayuda a centrar la mirada en las debilidades y reforzar las fortalezas, por eso la revisión de las evaluaciones pasa a ser la parte más importante de la evaluación misma, pues, ¿de qué sirve equivocarse si no se es capaz de aprender sobre los errores? Nunca nuestras evaluaciones servirán para evidenciar el CASTIGO divino que me ha tocado, sino para mostrar el camino que debo seguir para mejorar mi aprendizaje.

Muchas cosas deben cambiar, pero primero, debemos creer que es posible.