martes, 6 de febrero de 2007

Lunes 5 de Enero 2007

El taller estaba trabajoso, nada fuera de lo tratado en clases. Ciertamente los 4 problemas cubrían todo el tema y cada uno de ellos había que analizarlo bien. Estaba consciente de que no muchos podrían terminarlo en hora y media, así que les prepáré una sorpresa.

Veinte minutos antes de terminar el taller recogí las evaluaciones, luego les anuncíé que al día siguiente podrían recomenzar dos de los cuatro ejercicios. ¿El propósito? que investigaran, que estudiaran cómo resolver los problemas que les resultaron más problemáticos.

En la vida real, la mayoría de los problemas se resuelven luego de meditar y de investigar lo necesario para su resolución. Buscar asesoría, bibliografía, antecedentes, es parte de un trabajo serio. Eso quise hacer, en pequeña escala, con este taller. Por supuesto, retornarán mañana con los conocimientos que hayan adquirido para replantear nuevamente dos de los problemas y tener una mayor probabilidad de resolverlos de manera exitosa.

Durante el taller observé las trabas que se les presentaba, y estaba seguro de que con una pequeña investigación, podrían superarlas, así que la prolongación del taller les alegró la tarde.

Antes de salir, les hablé sobre el verdadero valor de las evaluaciones. Nada de castigos, nada de miedos, la misión es aprender, y yo sólo lo facilito. Espero que en verdad les sea de provecho.

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